
Existen películas que son imprescindibles para cualquier amante del buen cine, Ciudadano Kane es una de ellas. Considerada por la AFI como la mejor película de la historia del séptimo arte y no solo por esta asociación sino por miles de personas en todo el mundo, es ya un referente de calidad cinematográfica, mírese por donde se la mire. Hacer una reseña de este film es un trabajo durísimo, pero nunca se pierde la oportunidad de reseñar tan grande cinta.
Sinopsis: Un importante financiero estadounidense, Charles Foster Kane, dueño de una importante cadena de periódicos, de una red de emisoras, de dos sindicatos y de una inimaginable colección de obras de arte, muere en su fabuloso castillo de estilo oriental, Xanadú. La última palabra que pronuncia al expirar es ”Rosebud”. El país entero y la prensa en general quedan intrigados por saber el significado de esta palabra. Para descubrirlo, un grupo de periodistas se pone a investigar.

Orson Welles era aun un joven amante del cine cuando decidió realizar este film, sin imaginarse las repercusiones que el mismo generaría a lo largo de la historia. Ciudadano Kane revolucionó su generación, la concepción de cine en muchos aspectos. Ya me detendré a hablar de eso más adelante, pero ahora me enfocaré en la trama en sí.
¿Qué nos cuenta la historia? ¿Qué nos cuenta en sí? O mejor dicho ¿de qué sirve una historia que esté estéticamente perfecta pero que falla en su argumento? Obviamente es un desperdicio, pero Ciudadano Kane cuenta por estas virtudes conjuntas que la vuelven en un verdadero clásico imprescindible. Es la historia de Charles Foster Kane; nos narra la construcción de su imperio, sus desvaríos, sus amistades, sus romances, su vida en varios actos. Hay una conexión placentera entre su historia y el espectador, en ningún momento esa conexión se pierde, incluso desde la primera escena cuando aquella palabra tan famosa es pronunciada en el lecho de su muerte, desencadenando asi una investigación exhaustiva sobre el origen y el por qué de la misma, hasta el desenlace mismo cuando se vuelven a unir todas la piezas. Ciudadano Kane recapitula la insatisfacción de un hombre en medio de todo lo que tenía; muestra con un estilo magistral las etapas de la vida de una celebridad que lo consiguió todo, pero que se hundió al final de sus días.

Es una historia de conquista y sufrimiento; de supervivencia, de amor, pero un amor vagamente raído. El film se adentra mostrándonos cómo evoluciona el niño Charlie, a un joven soñador y muy inteligente, a un adulto y anciano que la vida le sonríe pero al que se siente indiferente; participamos de sus matrimonios, y es aquí donde encontramos un recurso propiamente ejecutado con maestría; Welles nos plantea un primer compromiso que nos toma por sorpresa, en ningún momento asistimos al momento en que se conocen Charles y Emily Monroe, no así con Susan Alexander, quien seria en primera instancia una especie de amante, y finalmente su gran y verdadero amor a quien destruyó por medio de sus obsesiones de conquistarlo todo. Esa evolución propia del personaje central contada por boca de sus conocidos y personas más allegadas está retratada de una forma excepcional (como aquella en donde vemos la subida y picada de la relación matrimonial de Kanes y su primera esposa en un flash de escenas contiguas, o los continuos titulares de los periódicos anunciando sobre los conciertos de su segunda esposa). Una de ellas, (la escena del descubrimiento del amorío entre Charles y Susan) es una especie de cláusula que nos permite indagar algo sobre esa persona que abandona todo por ¿evitar un chantaje? O ¿creerse autosuficiente? O ¿mantener vivo un creíble amor con su entonces amante? Difícil deducirlo a simple vista.

La película hace hincapié en esa frase y moraleja tan conocida de que “el dinero no lo compra todo”, pero no utilizando absurdas metáforas, sino con un estilo meticuloso, sobrio e inteligente. Pero además la película da ese planteamiento simbólico a la infancia, a esa infancia perdida que Kane no pudo vivir, su última palabra justamente da conocimiento a eso, pero no lo descubrimos sino a los últimos segundos de metraje, cuando ya parece que se ha dado todo por perdido (vaya, otro recurso utilizado con genialidad). La película puede plantearnos el hecho de que Charles F. Kane se convirtió en un hombre aun cuando no había disfrutado de su plena niñez, no había contemplado completamente el calor de su madre ni de su familia, sus ilusiones se habían cambiado prontamente a negocios, fue una realidad que le impusieron y que le marcó su existencia, llenándolo de curiosidad y tal vez interés en su inicio, pero de infelicidad al fin de sus días, terminando en la soledad de su imperio, rodeado solamente de sirvientes y sin el afecto necesario de sus más queridos.

Resulta todo este compendio argumental una innata demostración de cómo contar una historia con un ritmo preciso y una elegancia sensacional. Welles nos cuenta todo en los primeros minutos… TODO (en aquel reportaje que los periodistas realizan sobre el caso del fallecimiento de uno de los personajes más célebres de la ciudad), pero no llegamos a comprender prácticamente nada, y tan solo en el desenvolvimiento del mismo captamos la esencia de lo avistado. Welles juega con todos los recursos planteados antes, pero combinándolos de una manera justa y explícita, quedando uno simplemente deleitado ante lo que se presenta. ¿Qué decir de su guión? Uno de los mejores guiones logrados en la historia, llena de diálogos inteligentes, creíbles y precisos. Ni hablar de su fotografía que es simplemente espectacular, uno de los mejores trabajos en B/N jamás logrados, incluso mucho mejor que lo se presenta hoy en día, justificando todo lo demás con un apartado técnico que acompaña con justicia lo que se nos cuenta. Y sobre todo manifestar a ese joven estadounidense llamado Orson Welles y su ejecución como actor, director, guionista y productor. Una absoluta obra maestra. Incomparable film, un clásico indispensable. 8 nominaciones al Oscar y tan solo un premio, pero el tiempo ha hecho justicia colocando este film en lo más alto.
"Parece que solo puedes tomar una decisión Charles,
y parece que ya la han tomado por ti"
y parece que ya la han tomado por ti"

























