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martes, 13 de marzo de 2012

Crítica de The Kid with a bike (El niño de la bicicleta)



Nota: 9/10

Jean-Pierre Dardenne y Luc Dardenne son dos hermanos cineastas belgas que escriben, dirigen y producen juntos sus películas y se han denominado a sí mismos como "una persona con cuatro ojos". Consiguieron el reconocimiento de la crítica internacional con el film La promesa, su tercer largometraje, reconocimiento que se consolidó con Rosetta, película ganadora de la Palma de Oro en la edición número 52 del Festival de Cannes. Desde entonces, todas sus películas han participado en la sección oficial a concurso del festival y en 2005 ganaron su segunda Palma de Oro con El niño. Su última producción Le Gamin au vélo (The Kid with th bike o El niño de la bicicleta) también ha logrado premios internacionales como el de mejor guión en los Premios del Cine Europeo y el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes pasado. Lo vi hace poco y puedo decir satisfecho que me dejó un sabor bastante agradable.

Cyril, un niño de once años, se escapa del hogar de acogida, donde su padre lo dejó después de prometerle que volvería a buscarlo. Lo que Cyril se propone es encontrarlo. Después de llamar en vano a la puerta del apartamento donde vivían, para eludir la persecución del personal del hospicio, se refugia en un gabinete médico y se echa en brazos de una joven sentada en la sala de espera. Así es como, por pura casualidad, conoce a Samantha, una peluquera que le permite quedarse con ella los fines de semana.

He de reconocer que me falta mucho cine de los Dardenne. De momento solo puedo decir que El niño de la bicicleta con toda su sencillez y con sus escasos artilugios es una película extraordinaria que aborta con inteligencia y premura una crítica social tierna y esperanzadora. Trata temas de cotidianidad, pero se refuerza brutalmente con una dirección acertada y muy equilibrada y un guión que juega con el entorno y todas las posibilidades existentes. No hay nada que desentone en este film.
El niño de la bicicleta es una película sobre personajes abandonados.
Cyril es un niño que anhela fervientemente encontrar a su padre, un irresponsable que teme ser la peor elección para su hijo y al considerarse así prefiere huir antes que responder como todo padre. La personalidad de Cyril, que solo busca estar a lado de su progenitor y que éste le brinde el cariño que cualquiera necesita es tratada con interés a lo largo de la película. Al enterarse de la verdad, no guarda rencor, sus momentos de ira los desafora consigo mismo, pero como todo hijo que ama a su padre volverá de nuevo a pensar en él y en sus necesidades. Además ha aprendido a reaccionar con violencia frente a aquellos que traten de arrebatar el único recuerdo palpable de su padre, la bicicleta. Y es que los continuos viajes que Cyril emprende en este medio de transporte rústico y a la vez liberador puede tener una gran cantidad de simbolismos e interpretaciones, desde el continuo transitar de la vida, hasta los cambios en la madurez de un niño que poco a poco va adquiriendo confianza consigo mismo.
Cyril es como cualquier ser humano en búsqueda de amor y la comprensión. Estarán aquellos que le extienden la mano para ayudarlo (Cecile France encarnando a una joven que hará de madre y tutora y sentirá un cariño intenso por ese ser desprotegido) y aquellos que solo lo utilizarán para sus intereses (el "dealer" que con el plan de ubicarlo dentro de su pandilla, pedirá favores a cambio). Pero con todo, el film nos invita a reflexionar sobre las segundas oportunidades, las cuales todos la tienen, aun aquel que haya cometido un delito cómplice de sus ingenuidades o víctima de un abusador interesad. Los Dardanne nos presentan una historia sobre la redención y la búsqueda inefable del amor. Una cinta esperanzadora y enérgica, con ritmo y una gran fuerza narrativa.

Thomas Doret es una absoluta revelación. Retrata con solicitud la dejadez emocional de un niño en busqueda de cariño y comprensión filial. Incluso es capaz de hacer sentir identificado al espectador más sensible y provocar la atención del más resistente.
Es bueno embarcarse en este precioso retrato sobre la sociedad de hoy y dejarse llevar por el enternecedor relato que llenan estos 88 minutos. Un film que no resulta artificioso, si no por el contraio muy real en todos los sentidos.
Disfrútenla sin prejuicios.
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