miércoles, 14 de agosto de 2013

Crítica de "Mud"



9/10

Dos chicos de Mississippi en la flor de la adolescencia conocen en un día cualquiera a un extraño vagabundo, llamado Mud, quien se ha estado escondiendo en una de las guaridas de los pequeños jóvenes ubicada en una isla poco conocida; él les pide ayuda para escapar y ellos se la brindan. Así empieza una historia que marcará el fin de una etapa en sus vidas.

Terminando de ver esta película se me ha dibujado una sonrisa en el rostro. Quizás por todo el cúmulo de sensaciones y sentimientos que consigue plasmar la cinta en sus dos horas de duración (que en lo particular se me fueron volando), o a lo mejor porque es de esas películas con las que uno puede llegar a identificarse, especialmente cuando acabas de cruzar la barrera de la adolescencia y te preparas a empezar una nueva etapa en la vida. Sí, a lo mejor es eso. Pero indiferente al motivo, lo cierto es que "Mud" cumple todos los requisitos para ser uno de esos potentes, hermosos y crudos dramas que tanto me fascinan.


"Mud" es un relato hermoso y sublime sobre esos sentimientos que florecen en la adolescencia, esta vez contrastados con una turbulenta trama. La película revitaliza la importancia de saber contar una historia. Jeff Nichols (Take Shelter) utiliza todos los recursos disponibles para hacerlo, plagando el film de hermosas imágenes, ayudado, claro está de su colaborador habitual de fotografía, Adam Stone, en el que por medio del ambiente natural en el que el film se desarrolla impregna una fotografía majestuosa; pero además nos cuenta la historia con un ritmo preciso, capaz de provocar e inyectar adrenalina en los momentos claves, o emocionar en otros intervalos. El film profundiza desde una óptica novel temas sobre la familia, la amistad y el amor. Guiados por Ellis (magnífico Tye Sheridan), nos sumergimos a esta historia que se vuelve negra mientras los minutos transcurren, y aunque nos adelantamos a los hechos en ciertas ocasiones la manera de que se muestran da crédito de un esfuerzo interesante y elogiable tras cámara. Nunca aburre y su clímax es espectacular.

En "Mud"  nada suena a impostado, todo huele a real, se percibe con efervescencia el ambiente pantanoso de una isla en decadencia y la ruralidad de los que aun habitan allí. Es un cuento mágico y cruel a la vez. Una historia sobre personajes golpeados por la vida, sumergidos en situaciones emergentes. La capacidad para presentar cómo se desata toda la tormenta es magnífica. El personaje que interpreta McConaughey es ese puente en el que dos pequeños conectarán con el fin de sus infancias. Ellis es quizás aun más principal que el propio Mud, pero el simbolismo que reporta el personaje interpretado por McConaughey en esta historia le brinda la potencia necesaria para confirmar el título de la cinta. Es un viaje a lo desconocido, una aventura peligrosa del que los dos chicos están conscientes pero aun así se lanzan. "Mud" es fantástica porque combina a la perfección la mirada inocente de dos precoces vidas con la dureza y frialdad que el mundo ejerce. Y aun esas dos precoces vidas tienen ideas contrapuestas que afirman la amistad tan cercana que profesan paradógicamente: mientras Ellis aun profesa creer en el amor genuino, intachable, poseedor de ideas románticas pese a asistir a la destrucción del matrimonio de sus padres, Neckbone (un muy notable Jacob Lofland) no aspira más que vivir tal como su tío, depender de la suerte de su destino y tocar a cualquier chica que se preste para sus intenciones. Dos mundos diferentes, mientras Neckbone se muestra reacio ante la aventura que emprenden junto a Ellis, éste último deposita toda su confianza en ese ser extraño llamado Mud, que le asegura hacer todo lo que hace por amor. Y es ese el motor de toda la película: el amor. Mud, un pobre diablo enamorado, Juniper (Whiterspoon) una muchacha maltratada por la vida, condenados a un amor imposible en el que el destino quizás nunca jugó de su lado. Y el amor es lo que mueve las acciones de Ellis, comprobando incluso su primer enamoramiento y romance. Empatizamos con él sobre cualquier otro personaje, sufrimos como él sufre, creemos en lo que cree; nos hacemos parte de su vida por un instante sin importar que mientras el globo sigue inflándose, llegará pronto a explotar. La recreación de esta aventura al mejor estilo de Mark Twain (la comparación salta a la palestra inmediatamente) es fascinante, en el que se incluye además de todo asesinatos, celos y venganza.



Mattew McConaughey reitera una vez que posee una capacidad interpretativa que antes no habría sido posible descubrir. Aquí está soberbio, capaz de proyectar un personaje atosigado por la vida, frenético, humano, rebelde y enamorado. Junto a él un reparto magnífico, desde los prodigiosos jóvenes hasta la misma Whiterspoon. Nichols vuelve a confirmarse como un gran director de actores, logrando que todos los roles sean interpretados con la confianza necesaria para proyectarla en escena. La banda sonora a cargo de David Wingo es perfecta y se acompaña con hermosas canciones countries haciendo aún más placentero el visionado.

En definitiva un drama maravilloso, conmovedor, con un guion magnífico y una historia que provoca mil emociones. Un logro que Nichols vuelve a repetir tras la excelente "Take Shelter", pero que aquí, en lo muy personal, encanta aun más. De lo mejor del año.

domingo, 4 de agosto de 2013

Crítica de "Only God Forgives" (Solo Dios perdona)




5.5/10

Polémica, y mucha, ha generado la última película del danés Nicholas Winding Refn: "Only God Forgives". Abucheada en Cannes, despreciada por un sector de la crítica, mientras que endiosada por otros, el film ha sido de esas propuestas catalogadas como "la odias o la amas". Me cuesta mucho ubicarme en un polo, porque si bien hay cosas que me han parecido insufribles, hay otros elementos que han parecido soberbios y al realizar una clasificación simplemente me quedo a medias.

La historia de desarrolla en Bangkok. Allí Julian, un fugitivo de la justicia estadounidense, dirige un club de boxeo tailandés que actúa como tapadera para su tráfico de estupefacientes. Su madre, jefe de una amplia organización criminal, desembarca procedente de Estados Unidos para repatriar el cuerpo de su hijo favorito, Billy: el hermano de Julian ha sido asesinado tras haber masacrado salvajemente a una joven prostituta. Llena de odio y venganza, exige a Julian la cabeza de los asesinos. Julian deberán entonces enfrentarse a Chang, un extraño policía jubilado, adulado por los demás policías.

Desde tiempos mitológicos la venganza siempre ha sido una de esas historias tan atractivas y mórbidas para el ser humano. Conocer el final de un grupo de seres que hicieron daño a otras personas siempre provoca atracción ya que por naturaleza somos seres curiosos. En "Only God Forgives" el tema principal es la venganza. Otros dirían que es la violencia, lo cual es aceptable, pero la violencia es simplemente el acompañamiento perfecto de lo cual lo vengativo se enorgullece. La película es un suculento plato hipnótico sobre la dignidad y la redención, la expiación de las culpas e incluso una lucha exhaustiva por el honor. Mediante la utilización de una puesta en escena maravillosa, Refn nos transporta a una historia oscura, lúgubre, siniestra, que habita entre las sombras de lo prohibido y postula un llamado de atención a los tiempos recurrentes, donde a modo de equilibrio, aparecen justicieros con la misión de resarcir lo que el mismo hombre ha creado.


Los personajes de la película son seres sin escrúpulos, pecaminosos, carente de cualquier valor, mas muy arraigados a lo que la familia se refiere. En el inicio, Billy, incitado por motivos extraños expresa su deseo de fornicar con una adolescente. Su deseo no es cumplido y sufre las consecuencias de un acto vandálico. Luego, en la habitación de un motel, asesina de manera despiadada a otra joven. El ciclo no se cierra y Billy es asesinado por el padre de la joven, de manera brutal y salvaje como él lo hizo. Este es el preámbulo para una odisea de crímenes que se desatarán a partir de entonces. Gosling interpreta a Julián, otro ser extraño, un ser al que difícilmente pueda uno penetrar y entender su psicología. Él no lo permite, y ni incluso al final llegamos a comprender con exactitud mucho de sus movimientos, actitudes o ideas. Atormentado por una personalidad de complicada envergadura, en la que incluso su madre expresa deseos caducos para moldear, Julián será el encargado de llevar a cuestas una película destinada a la tragedia desde el primer minuto. La madre de Julián (interpretada por una excelente Kristin Scott Thomas) manifiesta una autoridad manipuladora sobre sus séquitos, y guiará hasta la máxime sus esfuerzos por honrar la memoria de su hijo asesinado. Y es este, uno de los principales planteamientos que el film sostiene: el honor familiar. Pero ¿se esconde acaso algo más siniestro y perturbador sobre esa máscara? Posiblemente. El film juguetea con la idea del incesto en más de una ocasión, revoloteando por medio de imágenes y unos que otros diálogos contundentes que exaltan la imaginación... Huele a tragedia griega ¿no? Quizás Winding Refn ha querido homenajear al género, pero dándole su toque personal, ese sello que lo caracteriza y por lo cual es tan amado u odiado. Pero lo ha querido combinar con otros géneros, tal cual es la historia samurái. Muchas referencias me hacen pensar en ello, y el personaje interpretado por Vithaya Pansringarm cumple la labor de ser esa especie de antihéroe logrando estar un paso adelante de todos, misterioso y sin escrúpulos, como el verdugo autoimpuesto, tratando de hacer justicia a su modo. En fin, que utilizando potentes imágenes y una puesta en escena más que elogiable, Winding Refn nos trata de ofrecer un manjar interesante, y que, en otros casos, a través de otra forma, me hubiera resultado dulce, pero lamentablemente hay algo que no me cuadra en todo el enrollo. 



El exceso de planos artísticos, cargados de una pretenciosidad delirante hacen que el objetivo principal de "Only God Forgives" sea desvirtuado y no llegue con la potencia necesaria, y en los peores casos, el mensaje no pueda captarse de manera justa. Hay una redundancia de escenas y el tono de previsibilidad se hace eco, también, transcurrida la primera media hora. Pese a que no aburre, hay la sensación de que todo se alarga en exceso; un cortometraje hubiese sido, a lo mejor, mucho más disfrutado. A la final existe la sensación de que fue un buen intento quedado a medias, luchando entre la poesía que ofrecen las imágenes, (muy bien cuidadas, por cierto) y una historia redonda que no consigue plasmarse con la exactitud necesaria.
La violencia es la excusa perfecta para una historia que en otros casos hubiera brillado, no es gratuita, a diferencia de otros directores que la utilizan como mero espectáculo visual. Mientras en "Drive", asistíamos a la que quizás sea su mejor película, muy alejado de sus antecesoras cintas, este supone el regreso a "su cine", y desafortunadamente hubiera preferido una evolución de lo anterior. Lo cierto es que, mientras más hablo de ella, y nado entre los recursos ofrecidos y la manera de presentarlos, nace una inquietante curiosidad por revisionarla. La polémica está servida.

lunes, 22 de julio de 2013

Crítica de Stoker (Lazos Perversos)

 


Nota: 7/10

La genética se encarga del estudio de la transmisión hereditaria que se hace de generación en generación, tanto de caracteres físicos como psicológicos. Mucha de ella (la genética) se habla en "Stoker", el último film de Par Chan-Wook (y su primero en ser realizado en territorio norteamericano), aunque no de manera explícita porque el director desea presentarlo sutilmente, pero al final llegamos a comprender que la sangre y esos lazos genéticos mucho juegan aquí.
Mia Wasikowska, una joven actriz que ya se ha ganado un pequeño espacio en la gran pantalla a fuerza de papeles que han explorado bastante una psicología interesante, como el que realizó en "The Kids are allright" siendo la hija de una pareja de lesbianas, o interpretando a la joven Jane Eyre en el film homónimo dirigido por Cary Fukunaga. El punto es que en esta ocasión vuelve a sumergirse en el que haya sido quizás su mayor reto interpretativo. Mia interpreta a India, una joven que en la víspera de su cumpleaños número 18 pierde a su padre en un accidente muy poco explicativo. En su padre, India encontraba a la persona que la entendía a la perfección, ya que desde muy chica aprendió el arte de la cacería junto a él siendo la persona más allegada a ella. Fallecido él no tiene a quien acudir ya que su madre (una resplandeciente Nicole Kidman) vive más interesada en otras cosas que en brindarle la debida importancia a su hija. En el funeral de su padre, aparece inesperadamente un tío que India desconocía, Charlie (Matthew Goode), quien planea quedarse un tiempo considerable en la casa que era de su hermano. 


"Stoker" mezcla el drama psicológico de matices profundos con una atmósfera incesante de intriga y terror. El resultado es cuanto menos atractivo. La película brilla porque Chan-Wook consigue crear con alto nivel de estilismo y una estética sensible y seductora una historia capaz de inyectar adrenalina en momentos claves, y sugerir a base de las escenas propuestas ideas y pensamientos retorcidos que cargan misterio, sensibilidad y un toque infalible de morbo. La película no se centra a hablar sobre el resurgir de una familia tras la muerte de un ser amado, por el contrario ese es el puntal para que se desate una tormenta incomprensible en un núcleo ahora formado por solo dos personas a las que se le agrega un ser misterioso. Habla del paso de la inocencia a algo más oscuro, tétrico quizás. 
"Stoker" es espeluznante porque provoca interrogantes y cuestiones diversas sobre sus personajes, llegando al punto de acabar en el horror y presenciar actos de violencia provocados por la demencia. No se nos cuenta algo novedoso pero Chan-Wook posee una visión extraordinaria del mundo, de un universo sesgado por lo mórbido y lo violento y aquí su talento se pone en evidencia una vez más. Pocas veces lo terrorífico fue retratado con tanto arte como en "Stoker", pero a veces eso no es suficiente y aunque el film posee escenas hermosas realizadas como si de orfebrería se tratase falla en el ritmo y sucumbe a un montaje fatigoso y algo exagerado.

Es interesante notar que la película llegados a un punto se basa de ahí en adelante en la relación de conectividad y afecto que se empieza a crear entre Charlie e India, en ambos se forja una especie de alianza que ellos no son posibles de comprender, pero que es entendido hacia el final cuando muchos secretos son descubiertos, y es entonces cuando muchos detalles (como el hecho de la cacería) toman sentido.
El problema del film lo encontramos en su guión, al que le falta solidez y además peca de obviedades recurriendo a flashback innecesarios cuando muchas cosas se intuyen por sí solas. Descuidó además el personaje de Evelyn Stoker (Nicole Kidman), la madre de India lo cual constituye un desacierto ya que en el film se le brinda una vital importancia y aunque Kidman logra salvar un personaje hundido del que difícilmente comprendemos su psicología, se nota que algo no encaja. Por el contrario se puede observar una creación más que justificada en los dos protagonistas principales de esta obra, refiriéndome a Charlie e India, en ellos sí se percibe un mayor trabajo de evolución. 



A fin de cuentas "Stoker" queda clavada como un puñal, como un obra artística de horror y erotismo dotada de una excelente puesta en escena y un reparto que cumple en sus roles. No tendrá la repercusión mundial ni será acogida por todos porque es un universo de difícil penetración, pero allí, mientras India toca suavemente alguna melodía en su piano, el film nos esperará gustoso para disfrutarlo.

jueves, 11 de julio de 2013

Nobody Knows (Nadie sabe), de Hirokazu Koreeda, 2004




Siempre he creído que el cine debe ser mucho más que un mero entretenimiento. Para mí, el cine es el portal que comunica emociones a distintos niveles, expresa ideas, refuta acciones, lanza críticas, es un espejo de la realidad, o bien de los deseos. Por eso cada vez que me encuentro con películas que buscan más allá de ofrecer un mero divertimento por unas cuantas horas, me detengo a observar las virtudes que en ella se encierran. Claro está que es fascinante descubrir un film capaz de entretener lo suficiente y entregar una excelente reflexión sea cual sea su tema; pero soy amante de ese cine que presenta la vida, su esencia, la cotidianidad de la misma, la sencillez que a veces desborda, o los difíciles y estremecedores hechos que también se producen. Sí, hoy en día existen creadores (directores o guionistas, o ambas cosas a la vez) capaces de ofrecer productos dignos de elogios porque transitan por la humanidad y entregan lo que contemplan de ella sin dar lugar a concesiones. Siempre me he considero un admirador de la reciente (o no tan reciente, vamos) frialdad europea. Austriacos, daneses, rumanos, directores del llamado Viejo Continente que nos han sacudido con historias sórdidas que retratan la dureza de la vida, y tocan temas de complicada disección pero el resultado casi siempre termina (al menos para mí) elogiable. En América Latina  nos encontramos con la ex-dupla Gutiérrez Iñárritu - Arriaga, que antes de su "divorcio por diferencia de intereses" nos brindó una trilogía magnífica sobre la muerte, la comunicación, la religión, el amor. Amores perros, 21 gramos y Babel nos ofrecían el lado de la vida más difícil de ver, más de una vez terminamos ahogados en la depresión porque la dureza de las historias eran transmitidas con mucho arte y mucho realismo. Pero Asia, ese continente de contrastes, también ha contado con grandes nombres tras las cámaras capaces de transmitir la sencillez y dureza de la vida misma. Uno de los contemporáneos es el propio Lee Chang-Dong (Poesía) y otro el que nos respeta en el post de hoy, Hirokazu Koreeda (Kiseki) que hace ya 9 años ofreció una de sus mejores obras, "Nobody Knows".


El film nos cuenta cómo una madre abandona a sus cuatro hijos (hijos de distintos padres) y encarga al mayor de ellos el cuidado de sus hermanos hasta que regrese. Deja un poco de dinero y luego se marcha. Los niños deberán enfrentarse a la vida dura que les tocará afrontar en su desamparo.
"Nobody Knows" desde el inicio anuncia que es un film basado en hechos reales pero sus personajes son ficticios. Desde ese instante muchos quizás puedan echarse para atrás, pero resulta que Koreeda sabe transmitir historias verídicas sin rozar lo absurdo o lo irritante de un asunto tan escabroso como el que esta cinta plantea. Lo cierto es que, "Nobody Knows" es un extraordinario relato sobre el desamparo y la soledad paternal, una película llena de poesía en su metraje y que presenta a su vez una difícil realidad en las sociedades contemporáneas. El film habla sobre la irresponsabilidad parental desde muchos aspectos: una madre que vive más para su novio que para su propia sangre y que para conservar el cuarto del edificio que rentan dos de los niños tienen que ingresar escondidos en las maletas de su madre; a eso se le suma el hecho que ninguno de los niños estudia en la escuela o colegio. Koreeda estudia a los personajes con una sutileza increíble: el mayor, Akira (interpretado magistralmente por Yûya Yagira) tiene el sueño de jugar béisbol pero eso se ve truncado por el temprano llamado a hacerse cargo de sus hermanos. Kioko por su parte (una de las hermanas) observa cómo pasa el tiempo y ve terminadas sus esperanzas de aprender a tocar el piano. Son niños a quienes se les arrebata la oportunidad de ser niños, de ir a la escuela, de disfrutar  de la vida, de hacer travesuras sin importar qué o quién  esté mirando. Deben permanecer en el anonimato, en las tinieblas, no existen para la sociedad, se les quita la identidad. Pero Koreeda no abusa del tratamiento ni cae en explicaciones sosas o melodramáticas, por el contrario todo fluye con un temple equilibrado y un ritmo, eso sí, muy pausado, lento pero elegante. Los niños no entienden qué está sucediendo porque viven de esperanzas, de sueños e ilusiones, que un día su madre regresará; no sufren porque tratan de aferrarse a esa magia que solo en la infancia es posible construir. Akira, quien ya no es niño, sino un adolescente ve forjada en él una constante evolución. Obligado a ser jefe de su hogar y vigilar por las cuentas, los gastos, las compras, etc., se cansa en determinado momento de ser un sirviente más y tratará de disfrutar su adolescencia como siempre lo quiso. Eso conducirá a problemas y poco a poco la relación con sus hermanos pasará a un segundo plano hasta que la vida nuevamente se encargue de hacerlo entrar en razón.



"Nobody Knows" duele por su realismo y por la franqueza de sus hechos. Nada suena a impostado, todo fluye con una naturalidad pasmosa. Hay empatía sí, con los personajes, por su entrega y el compromiso que los pequeños intérpretes ofrecen; ellos crean su propio mundo, su propia vida sin la guía o dirección de los padres, crean sus reglas, se ajustan a sus realidades, tratan de sobrevivir cómo pueden. Aun cuando se presentan los momentos difíciles siguen unidos y con esperanza, una sonrisa siempre está en el rostro de ellos (contrasta con las sensaciones que la audiencia experimentará al presenciar cómo poco a poco los suministros empiezan a escasear). Koreeda ofrece un bocado cinematográfico de altura que salpica el panorama actual (aun hoy es referencia) y expresa con efervescencia su crítica, sencilla pero con alma.

Acompañada de una melodía necesaria en momentos claves que aúnan y refuerzan el concepto de "poético" (siempre le doy una importancia vital a la música o a la no música en un film), "Nobody Knows" brilla por su idea, su planteamiento y el resultado final, comprometido siempre con la realidad, ajustado a hechos, quizás sin presentar a culpables en un 100%, pero que el público intuye y es quien dictamina la última palabra.
Un film precioso que hoy en día vale mucho.

martes, 2 de julio de 2013

Melodías de película: "Amélie" (Yann Tiersen)

Amélie nos presenta un París alegre, jovial, aventurero, mágico, como salido de la mejor colección de cuentos dignos de leerse para levantar el espíritu acongojado. Sí, el excelente largometraje de Jean-Pierre Jeunet consigue transportarnos mágicamente hacia una ciudad llena de luz, y lo hace con una fotografía excelsa (vaya que sí lo es), pero sobre todo a una partitura exquisita de Yann Tiersen en la que a través de sus notas llenas de optimismo se logra sacarnos alguna sonrisa mientras escuchamos la melodía. Yann Tiersen es un compositor francés que ha acomodado una exitosa carrera con tan solo 43 años por encima (tenía apenas 30 cuando compuso la melodía de la película que hoy hago referencia), un músico que nos ha privado de seguir escuchando su talento a través de bandas sonoras para films en los últimos años, pero reliquias como "Amélie" se atesoran en el corazón.
Piano y acordeón principalmente, pocas veces han sonado tan bien como aquí.
Mi selección particular de los mejore temas de la película.


J'y suis jamais allé

 

À quai

 

La Valse d'Amélie

 

 La Dispute

 

La Valse Des Monstres 

 

lunes, 17 de junio de 2013

Top 5: Lo mejor de Tom Hanks.

Polifacético, mimado, estrella, camaleónico, brillante, leyenda. Son tantos los adjetivos con los que podemos calificar a este actor, para algunos sobrevalorado, para otros (en los que me incluyo) un actor de renombre que se ha ganado a pulso su espacio dentro de la meca del cine y por qué no decirlo, en su historia.
Pese a que sus últimos trabajos no despiertan la efervescencia de sus inicios, su rostro sigue siendo sinónimo de éxito y en la mayoría de los casos como una marca registrada que garantiza, al menos en la mayoría de películas, una historia agradable ya sea drama, comedia u otro género.
Tom Hanks a lo largo de su carrera ha colaborado con grandes directores, desde Spielberg, los hermanos Coen, Zemeckis e incluso Daldry más reciéntemente. Dos oscars en su haber nos avisan que su trayectoria es digna de seguirle la pisada, y hoy les presento a mi consideración sus 5 mejores papeles en la gran pantalla.


5.) La Terminal


Una de sus comedias más infravaloradas. Encarna a Viktor Navorski, un inmigrante balcánico que, al estallar la guerra en su país y quedar anulado su pasaporte, se encuentra involuntariamente exiliado en un aeropuerto de los Estados Unidos. Un personaje que baila entre el realismo, el lirismo de sus acciones, la tenacidad y el ingenio. Admirable en una etapa ya madura de su carrera.

4.) Camino a Perdición


Realiza un trabajo enorme, encarnando al padre comprometido con su hijo y viven juntos una experiencia que se mueve entre la peligrosidad, el sentimentalismo y la paternidad. Una actuación brillante, derrochando frialdad, crudeza y un halo de emoción contenida en la mayor parte del metraje.

3.) Náufrago


¿Quién podría olvidar a su compañero fiel? Sí, a Wilson. Hanks interpreta maravillosamente a este ser solo, anclado en la nada, perdido en un paraíso junto a su pelota fiel. Una actuación genial, emocionante, vívida, enérgica, apasionante. Hanks hubiese cosechado su tercer Oscar si el gladiador romano de Crowe no alzaba su espada aquella noche de Marzo. Una interpretación inolvidable.

2.) Forrest Gump


Quizás sea su personaje más conocido. Este niño-hombre vive su mundo, disfruta lo que hace, tiene una cara de alegría y de curiosidad la mayor parte del metraje. Sí, a él le decíamos fervientemente: ¡Corre, Forrest, corre! Hanks encandila la pantalla en una sublime actuación que ha quedado en los anales de la historia. Crea su personaje con una seguridad tremenda, pese a que nos pueda parecer una interpretación hecha para los académicos. Independientemente de su propósito real, lo cierto es que brilla y Hanks maravilla.

1.) Philadelphia


Es Andrew Beckett, un abogado homosexual que padece SIDA. Quizás a muchos les parezca un personaje excesivo, manipulable e incluso algo trillado que incita al morbo. Nada más lejos de la realidad. Hanks realiza la mejor actuación de su carrera asombrando a propios y extraños, encarnando un personaje enfermo pero digno que conmueve hasta las lágrimas. Lleno de muchos matices, logrando una evolución acertadísima, brinda una cátedra interpretativa con solo sus miradas. ¡Espléndido, sin duda alguna! La película misma en sí es un logro, a verla quien aun la tenga pendiente.

Ahora vuestro turno... ¿Vuestro top de Tom Hanks es...? 

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