martes, 11 de mayo de 2010

Mañana arranca Cannes.




Juliette Binoche protagoniza la nueva película del iraní Abbas Kiarostami (Copie conforme, Sección Oficial) y el cartel de la 63ª edición del Festival de Cannes, que arranca mañana miércoles para presentar en sociedad el cine mundial del que estaremos hablando, discutiendo y escribiendo hasta el año que viene por estas mismas fechas.

Así es la fuerza expansiva de Cannes, evento-monstruo, escaparate de lujo, feria de vanidades, altar del cine de autor, ventilador de tendencias, epicentro del mercado internacional, pasarela del glamour y el mal gusto, circo de varias pistas en el que pueden sucederse con total naturalidad el nuevo Robin Hood de Ridley Scott (película de apertura) con la insólita apuesta española del productor Luis Miñarro por el tailandés Apichatpong Weerasethakul (Uncle Boonmee who can recall his past lives).

Es ya una tradición que lo más apetecible de Cannes se quede en los márgenes de la lujosa y mediática Sección Oficial, a donde suelen ir a parar los grandes nombres consolidados, alguna que otra novedad consentida y las correspondientes cuotas geopolíticas que corroboren el espíritu globalizado del planeta-cine. Se entiende así, por ejemplo, que las esperadas nuevas cintas del centenario Manoel de Oliveira (O estranho caso de Angélica), también producida por Miñarro, nuestro verdadero hombre en la Croisette, Jean-Luc Godard (Film Socialisme), Jia Zhangke (I wish I knew), Hong Sangsoo (Ha ha ha), Cristi Puiu (Aurora) o Pablo Trapero (Carancho), que en cualquier otro certamen serían cabeza de cartel, aparezcan este año en la menos ruidosa sección Un certain regard, cuyo jurado preside la francesa Claire Denis, garantía de que lo que de allí salga habrá sido bendecido por una mirada cómplice y sensata.

Otra cosa bien distinta es lo del Jurado de la Sección Oficial, que responde a ese concepto de all-stars que no siempre es garantía de buen juicio. Tim Burton tendrá que poner de acuerdo a Kate Beckinsale, Giovanna Mezzogiorno, Benicio del Toro, Alexandre Desplat, Emmanuel Carrère, Alberto Barbera, Shekhar Kapur y nuestro Víctor Erice para dictaminar cuáles de las siguientes películas son merecedoras de la Palma de Oro y otros premios.

El cine francés, que juega en casa, estará representado por el veterano Bertrand Tavernier (La princesse de Montpensier) y por los mucho más estimulantes Xavier Beauvois (Des hommes et des dieux) y Mathieu Amalric (Tournée), acompañados por la habitual cuota multicultural del franco-marroquí Rachib Bouchareb y su Hors la loi.

Llama la atención la escasa presencia de cine norteamericano en la Sección Oficial. Apenas Doug Liman, director de cintas de acción como Jumper o Mr. and Mrs. Smith, aparece inopinadamente en el concurso con Fair game, protagonizada por los inevitables Sean Penn y Naomi Watts. Lo nuevo de Woody Allen (You will meet a tall dark stranger) y Oliver Stone (Wall Street - Money never sleeps) se verá, como Tamara Drewe, de Stephen Frears, relajadamente, fuera de concurso.

El nuevo proyecto del mexicano González Iñárritu sigue apegado a la fórmula transnacional que tanto éxito le diera en la insufrible Babel. Ahora sin Guillermo Arriaga, y acompañando a Javier Bardem por las calles de Barcelona, Biutiful promete intensas emociones (enlatadas).

Para completar el panorama del cine planetario, la representación asiática vendrá de la mano del japonés Takeshi Kitano (Outrage), el chino Wang Xiaoshuai (Chongqing Blues) y los surcoreanos Im Sangsoo (The housemaid) y Lee Chang-Dong (Poetry).

No menos destacable resulta el regreso del cine africano a la competición oficial, quince años depués de Waati, de Souleymane Cissé. Desde Chad, en co-producción con Francia y Bélgica, Mahamat-Salem Harounn presentará Un homme qui crie.

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